Mirar hacia dentro

Screenshot

Para los psicólogos y terapeutas que me han acompañado en las diferentes etapas de mi vida, quienes me tendieron la mano y me guiaron con paciencia, y a quienes debo el haberme ayudado a descubrirme, comprenderme y ser yo misma.
Gracias a su labor, aprendí a abrazar quien soy.

Para Daniel Crespo, que cumplió su voto de “no abandonar a un compañero herido”, aun cuando el camino se tornó completamente oscuro, permaneció a mi lado, caminando conmigo en la penumbra y sosteniendo mi paso cuando yo no podía sostenerme.

Para Elisabeth Extremera, quien me guió con delicadeza, destreza y comprensión para descubrir quién soy. Gracias a ella, hoy me reconozco y soy verdaderamente yo.

Para Carolina Arroyo, que aunque nuestro tiempo juntas fue breve, sembró claridad en una gran duda existencial que habitaba en mí y, con su acompañamiento, selló el capítulo final de mi proceso en terapia.

Para mí, por haber sido capaz de reconocerme, por haberme encontrado, y por haber tenido el coraje de mirarme, aceptarme y caminar conmigo misma hasta llegar a este momento.