
Para las amistades que son familia, que han dejado huella en mi historia y siguen siendo parte de ella:
Almansa, Alicante, Málaga, Lleida, Valencia (España); Villa de Leyva y Bogotá (Colombia); Nueva York y Chicago (EE. UU.).
Lo que hace únicos a estos lugares son las personas que los llenan de vida, y eso es también lo que no podemos sustituir de cada uno de ellos.
Hoy agradezco haber tenido la oportunidad de vivir y compartir tantos momentos en cada uno de esos lugares, con personas maravillosas que han sido capaces de cambiar mi vida, reconducir mis pasos, transformar quién soy y enseñarme tanto. De cada una de ellas he aprendido algo significativo, y todas han dejado huellas imborrables en mi corazón.
Aunque la distancia nos separe, os siento cerca, porque los lazos que nacen del alma no entienden de kilómetros.
Y a quienes hoy forman parte de mi entorno más cercano, gracias por estar ahí, tan presentes, no solo con vuestra compañía, sino también en cada instante que necesito compartir y vivir a vuestro lado.
Me siento inmensamente afortunada de haberos encontrado en mi camino y de teneros en mi vida.
