
Para él, el único y el último, desde aquel primer latido de amor que marcó el día en que todo comenzó.
El amor verdadero en mi vida tiene tu nombre.
En ti encontré hogar cuando quise compartir mi vida sin reservas, calma cuando todo afuera era ruido y fuerza cuando la mía faltaba. Eres el amigo que se queda, quien me sostiene sin palabras, el lugar al que mi corazón regresa incluso antes de darse cuenta.
Gracias por ser mi elección diaria y la historia que quiero seguir escribiendo contigo, una y otra vez.
Hoy doy gracias por haber coincidido en el momento justo, por enseñarme a amar con sinceridad y a vivir un amor auténtico y profundo desde aquel 10 de enero de 2015. Gracias por demostrarme, cada día, que el amor no se extingue: solo se renueva y mejora.
Por admirar en ti ese gran sentido de la responsabilidad y del compromiso;
por enseñarme, con tu prudencia, el valor de pensar antes de actuar;
y por inspirarme con tu creatividad, tu originalidad y el cuidado que pones en los pequeños detalles.
Para mi esposo, Sebastián Zamora.
Siempre seré tuya.
