
Bogotá: volver a ti es volver a mí.
Dos mundos en un solo corazón. Así me siento cuando camino de nuevo por tus calles.
A mi memoria llegan, una y otra vez, recuerdos felices que me hacen revivir algunos de los mejores años de mi vida. Porque aquí se encontraron el amor y la motivación, las ganas de vivir y los sueños cumplidos. Aquí aprendí, sentí, crecí y construí recuerdos que todavía hoy forman parte de quien soy.
Camino y recuerdo. Y, entre cada calle y cada rincón conocido, aparecen aquellos momentos que más han inspirado mi vida; recuerdos que, lejos de quedarse en el pasado, siguen fortaleciéndome con el paso del tiempo.
Hoy, entre tus calles, vuelvo a descubrir algo que siempre estuvo dentro de mí: mis ganas de vivir, de dar, de compartir y de disfrutar de las pequeñas cosas que hacen que la vida tenga sentido.
Caótica Bogotá, llena de contrastes y de recuerdos imborrables, siempre consigues devolverme una parte de lo mejor de este lugar y de su gente. Porque hay ciudades que simplemente habitamos, y otras que, de alguna manera, terminan habitándonos a nosotros.
Sin olvidar cuál es el lugar donde hoy necesito estar para cuidar mi propia estabilidad, siempre habrá una parte de mí que vuelva a ti.
Querida Bogotá, caminar de nuevo por tus calles es volver a encontrarme con una versión de mí misma que sonríe al recordar todo lo vivido.
Y, por unos instantes, siento que mis dos mundos vuelven a encontrarse en un solo corazón.
