
Esta mañana, mientras caminaba entre los árboles, pensé en lo reconfortante que es saber que Jehová se interesa personalmente en mí.
Buscar su aprobación me da seguridad y paz, pero también me recuerda que puedo reflejar su manera de tratar a los demás: con bondad, compasión y calma.
Quizá caminar con él sea precisamente eso: avanzar sintiéndome cuidada y procurar que, a mi paso, otros también se sientan un poco más en paz.
