
“Crecer no fue dejar atrás a mi niña interior, sino convertirme en el refugio que siempre necesitó.”
Quiero que sepas que estoy aquí contigo, a tu lado, agachándome a tu misma altura para que sientas que estoy aquí para protegerte y defenderte.
Ahora ambas sabemos reconocer la amenaza antes de que el miedo eche raíces en nosotras, y gracias a eso puedo llegar a tiempo para cuidarte y darte el cariño tierno que siempre necesitaste.
Hoy quiero que sepas que soy feliz y que me divierto en tu honor. Por todas esas veces que lloraste sin saber por qué, sintiéndote perdida e indefensa. Por todas esas veces que no supiste defenderte y no hubo nadie que lo hiciera por ti.
Por todas esas veces en las que el mundo parecía demasiado grande para una niña tan pequeña. Por las palabras que pesaban más de lo que podías comprender, por las miradas que te hicieron encogerte y por esos momentos en los que solo necesitabas sentirte a salvo.
Siempre irás conmigo, en la raíz más profunda de mi corazón. Pero ya no será el llanto quien guíe nuestros pasos. Ahora escucharé tu risa de niña, veré la inocencia en tus ojos y te abrazaré con un abrazo cálido, de esos que envuelven, protegen y sanan.
Y así, poco a poco, fuimos dejando de sobrevivir para empezar a vivir.
Juntas, seguras y en paz.
