Lo que empieza en ti, termina en otros

Alguien creyó un poco más en sí mismo porque tú creíste en él

Todos somos una historia en cadena, una historia que nació a base de otra. Porque cuando miramos atrás, todos podemos recordar exactamente a las personas que formaron parte de la historia de nuestra vida.

Lo que comienza como una creencia en otro, termina siendo una transformación en cadena.

Cada vez que confías en alguien, estás encendiendo una luz que quizá nunca veas apagarse.

Porque nadie olvida quién fue luz en sus días oscuros, así como uno da la mano a otro porque aprendió de la mano que le ayudó.

Es un legado de confianza, como una herencia invisible que pasamos de unos a otros.

En la historia de nuestra vida llega un suceso desencadenante que lo convierte todo en caos y desorden. Cuando nos sentimos así, derrotados, rendidos, cuando el “no puedo” y el “no sé” ocupan toda nuestra mente y nuestra batería emocional está agotada sin poder pensar con claridad, es justo en ese punto cuando llega el momento que lo cambia todo.

Y llega alguien que nos hace clic, que empieza a creer en nosotros. Porque nadie se descubre a sí mismo sin antes haber sido visto por alguien más. A veces, uno empieza a creer en sí mismo solo porque alguien se atrevió a hacerlo primero. Y nos hace ver esas piezas de nuestro puzle que ignorábamos que existían.

Porque nadie se construye solo; toda pieza es encajada en el lugar correcto gracias a que otros nos hicieron ver cuál era el camino para entender nuestros propios sentimientos.

Porque no hay que olvidar que la autoestima muchas veces nace “prestada” antes de ser propia. Porque otros ojos vieron en nosotros lo que nosotros mismos no pudimos ver.

No siempre veremos el efecto que tenemos en otros, pero un acto de fe en alguien puede desencadenar cambios en muchas vidas, como esa reacción en cadena que nos da valentía, seguridad y fuerza para el cambio.

A veces no cambiamos una vida con grandes gestos, sino con la simple verdad de que alguien puede lograrlo. Hay gestos que no hacen ruido en el momento, pero hacen eco toda una vida.