
Somos reflejo de quienes nos inspiraron e inspiración para otros.
Fuiste espejo cuando yo todavía no sabía reconocer mi reflejo.
Cuando creía que no era quien soy y me alejaba de poder serlo.
En ti vi, por primera vez, una versión de mí que aún no existía.
Se necesitaba tiempo para llegar a ser, pero gracias a tu presencia en mi vida lo logré.
Todos somos el resultado de las miradas que nos enseñaron a creer en nosotros.
Miradas de aprobación, de asombro positivo, de felicidad compartida, de la fuerza y el empuje que necesitábamos.
Hoy miro atrás y pienso: tal vez alguien se esté encontrando a sí mismo al mirarme, como yo lo hice antes, y pueda encontrar la inspiración y las ganas de seguir adelante.
Lo que somos siempre hablará de quienes nos inspiraron… y de a quiénes inspiramos.
