
Un lugar lleno de expectativas por cumplir, de metas por alcanzar y de comienzos por empezar.
A veces, no siempre las cosas se cumplen, se logran o se inician como uno desea. Sin embargo, estoy convencida de que cada paso en el camino se llena de nuevas huellas que descubres a tu lado, mientras caminas.
Cada decisión tomada con una buena motivación siempre contará con su bendición, y nunca habrá decepción si aprendes a valorar lo que ese camino te enseñó y las huellas que te acompañaron.
Lo mejor de aquel primer lugar fuisteis vosotros.
Vuestra alegría, vuestras risas, vuestra forma de formar parte de nuestras vidas, las conversaciones que nunca terminan y el enriquecimiento mutuo —personal, espiritual y emocional— de dar y recibir lo mejor que cada uno podía aportar.
Hoy, después de casi diez años, volver a Málaga ha hecho que mi corazón sonría. No solo ha sido recordar lo bueno de esa etapa de nuestras vidas, sino vivir lo mejor de ese lugar: vuestra amistad, que se sigue fortaleciendo, nutriendo y echando raíces con el paso del tiempo.
Los amigos sí son para siempre, porque la amistad fue creada para cultivarse incluso en la distancia, para fortalecerse en la adversidad y para vivirse sin final.
