
Amanece un día lleno de vida.
Cada mañana intento despertar con el compromiso de lograrlo:
lograr equilibrar lo que da sentido, propósito y forma a mis días.
Con fuerza de voluntad, con el deseo de hacer y con la certeza de que pequeñas y grandes cosas se llevarán a cabo.
Amanezco sonriéndole a la vida, por estar viva, sentirme vida y tener ganas de vivir.
Eso me recuerda que, cuando siento gratitud, la felicidad siempre me sigue y me encuentra.
Sé que no siempre es fácil, pero en cada esfuerzo me descubro más fuerte y más consciente de mi camino.
