El amor que dimos

Siempre seremos el amor que dimos:

el que se quedó en cada persona que tocamos,

el que nos enseñó a amar desde el principio.

Siempre seremos el amor que dimos:

el que habitó en cada día compartido,

el que nos enseñó a mirarnos con ternura

y a reconocernos primero a nosotros mismos.

Siempre seremos el amor que dimos:

el que se refugió en cada corazón herido,

el que nos enseñó a soltar el peso de lo vivido

y a vestir de calma lo que parecía dolorido.

Siempre seremos el amor que dimos:

el que floreció en los inviernos más fríos,

el que dejó huellas invisibles en los silencios,

el que sostuvo lo frágil sin pedir nada a cambio.

Siempre seremos el amor que dimos:

el que viaja en la memoria de quienes conocimos,

el que permanece aunque el tiempo lo desgaste,

porque lo verdadero nunca se desvanece.

Siempre seremos el amor que dimos:

el que cambió de forma para hacerse eterno,

el que sigue respirando en cada gesto pequeño,

el que nos recuerda que vivir es también aprender a permanecer.