Jugando a ser valiente

La imaginación no tiene límites, y en ella todos somos más grandes, más fuertes, más libres.

Jugando a ser valiente, aprendí que lo que hoy parece un simple juego, mañana puede ser el primer paso hacia una gran conquista.

El valor nace de mis principios de vida, de quien me da fuerzas para ser valiente, incluso cuando por dentro estoy muerta de miedo.

Surge también de la confianza que me dejaron vivencias pasadas, como precedentes que me ayudan a tomar impulso y volver a ser valiente.

La práctica —como un caballito que se balancea— es lo que te proyecta hacia lo que deseas, lo que te acerca a quien sueñas ser.