
Hoy atrapé una nube gris que quiso posarse sobre mí. Con ella llegaron la tristeza y la decepción de lo inesperado.
Como una nube que puede cubrir el cielo más soleado, así la tristeza puede opacar todo lo bueno que está sucediendo en el presente.
Quise atraparla, para que los días nublados no volvieran a dominarme, y así evitar que una simple nube arruinara un día soleado.
Cuando llega lo que no esperas, solo puedes continuar haciendo lo que sí sabes hacer, y de ese modo demostrar que los prejuicios y los juicios no son más que una nube gris que hay que atrapar.
