
Escribir es desvestir el alma con palabras.
Es poder ver más allá de lo visible.
El papel no juzga, pero tampoco protege: escribir es desnudarse frente a un espejo que habla. Pero solo quien sabe escuchar entenderá la sensibilidad de quien se expresa.
Quien escribe se arriesga a ser visto en su verdad más cruda, en su dolor más profundo, en su intimidad más oculta.
Léeme en cada palabra y descubre cada parte que te hablará de mí:
de quien conoces y de quien crees conocer.
