
Una hermana es ese pedacito de infancia que nunca se pierde y que te vuelve a encontrar, sonriéndole a la vida una vez más.
Es saber que ella siempre estará, incluso cuando ellos ya no estén. Seguirá siendo el núcleo de mis raíces, aunque estemos plantadas en otros lugares.
Una hermana es ese lazo invisible que ni el tiempo ni la vida pueden romper.
Es saber que siempre estará presente: en mis gestos, en cómo lo digo y en cómo puedo llegar a amar a los demás, por ser ella la primera con la que aprendí a compartir, confiar y crear esa complicidad.
