
Mis suspiros al oído se pierden entre tus abrazos largos.
Tu silencio es tan profundo como mis latidos de vida.
Y entonces, encuentro la calma.
Compartido, se hace más llevadero lo que rompe el alma.
Y con tu abrazo, sanamos el desgaste causado.
Ábreme tus brazos; sabré anhelar el cariño que tanto ansío tener.
Háblame en el silencio compartido,
entre mis suspiros,
mis latidos,
y la calma.
