
Es una promesa que se cumple a diario y con el paso de los años, haciendo la felicidad más intensa al duplicar sus resultados.
Incluso en los momentos más duros, surge una belleza o una calma, quizá ligada a los recuerdos que permanecen.
Es un sentido de compromiso que nos envuelve y nos une con mayor fuerza, con un amor que cambia y se transforma sin miedo al tiempo ni a los contratiempos.
