
En cada paso que di hacia mi verdad, dejé atrás una versión de mí que ya no me pertenece.
Descubrí nuevas formas de quererme y volví a empezar a conocerme.
Sin destruir por completo todo el daño, el tiempo me enseñó a seguir adelante, paso a paso.
Hoy, cuando el camino parece amanecer y dar más claridad a lo bello,
soy más consciente de quién soy y de quién quiero llegar a ser.
