El salto que nunca dio

Saltando una y otra vez y chocando contra el tope, pensó que ese era su límite. Incluso tiempo después, cuando fue liberada del vaso que la frenaba, siguió sin saltar más alto, pues había interiorizado que ese era su límite.

Muchas veces, las restricciones que creemos tener son autoimpuestas por nuestras experiencias pasadas o por lo que nos han hecho creer.

Para ser quienes realmente somos o quienes podemos llegar a ser, debemos cuestionar esas limitaciones y atrevernos a ir más allá.