
Ella, que siempre fue un paso adelante de mí,
quien supo cuidarme para que no me desviara del camino,
impulsando mis metas y allanando el terreno de mi vida.
Ella, tan sensible como las alas de una mariposa,
pero capaz de tocar con pasión y fuerza las teclas de su piano,
valiente para traspasar fronteras y tan auténtica que, allá donde va, deja huella.
Ella, que inspira los corazones de las personas a las que llega a amar,
y fluye como el agua, con su transparencia y sinceridad,
dejando en cada detalle la esencia de quien es en quienes la rodean.
