Contigo

Contigo aprendí a reírme de mí misma,
a restarle importancia a palabras que antes me dolían.
Contigo empecé a sanar,
gracias a tu humor y a las risas que provocas en mi vida.
Contigo comprendí lo que es volver a reír,
porque nadie más me enseñó a hacerlo como tú.
Contigo descubrí tu buen sentido del humor,
admirando los comentarios que haces en cada ámbito social.
Contigo esculpí una nueva personalidad,
llena de risas e historias que contar.
Contigo soy más feliz,
por darle a mi vida un motivo cada día para sonreír.