
Almansa
Entre raíces y recuerdos, brota un árbol que es testigo silencioso del tiempo.
De las memorias que observan desde lo alto sus ramas y se entrelazan con los buenos recuerdos de mi infancia.
Recuerdos de la vida que se construyen con amor, risas y una curiosidad innata.
Y me hacen recordar todo lo bueno que sí tuve, que me dieron y que había olvidado con el paso del tiempo.
Por un momento, perdí de vista quién si me protegió, me cuidó y me dio todo su amor.
Este árbol y su legado me enseña que los recuerdos felices de mi infancia son las raíces que fortalecen ahora mi alma.
