Superando los obstáculos de mi propia escalera, aprendí después de un año más de vida,

que detrás del tiempo y el reloj existe un lugar donde habitan,

las pequeñas ilusiones que alimentan mi alma, un paisaje nuevo para poder contemplar y la gratitud de un corazón que rebosa agradecido por estar vivo, sentirse vivo y con ganas de vivir.

Los días siguen pasando en “esta vida”, mientras cada año voy atesorando lo que hasta ahora considero mis mejores años de vida, 23, 25, 35…

Años que vienen a mi memoria y en los que hoy me deleito llenos de alegría, ilusión, felicidad, paz, estabilidad,

años que fueron y son significativos, emocionantes, determinantes, que marcaron el rumbo, abrieron nuevos caminos y me mantienen en la dirección correcta.

Detrás del reloj, del tiempo y de “esta vida” estoy yo, esperando vivir cada segundo,

disfrutando cuando llega lo bueno, gestionando cuando llega lo malo,

Siendo feliz en lo que yo deseo y voy logrando,

dándole sentido a las agujas de mi reloj y manteniendo el rumbo fijo en lo que realmente da propósito a mi vida.