
Personas que se entrelazan,
que se cruzan y se enmarañan.
Así fui tejiendo a cada uno que se enebro en mi vida, a veces haciendo fuertes nudos,
y otras veces desatándolos para forlizar otros hilos.
Entre punto y punto aprendí
los matices que dieron cada persona que conocí,
y así logré valorar
las amplias formar de sentir y pensar.
A veces con mis tijeras corté a quién ya no quise que formara parte de mi tejer,
y otras veces añadí nuevos colores que descubrí.
Cada persona me enseñó, me marcó y me ayudó siendo conscientes ellos o no a poder ser yo.
Con mis agujas de tejer gruesa consigo dar forma a la manta de mi vida, lleno de personas que formaron y forman cada punto que doy.
