Me desnude de ti, del pasado, de todo lo malo.

Eras un lastre que me pesaba y cargaba impidiéndome ser yo.

Solo conseguías crear malas hierbas en mi corazón. Y me hacías consumirme en mi propio dolor.

Por fin me libero de ti, de lo dañina que resultas ser cuando te vas al extremo de hacerme padecer.

Hoy sin ti la vida me vuelve a sonreír, naciendo nuevas flores en mi corazón que me recuerdan que la mala hierba ya se arrancó.

Al liberarme de ti aprendí a perdonarme primero, reconociendo tanto mi responsabilidad como mi inocencia.

Aprendí a poder analizar objetivamente lo que ocurrió y así distinguir entre mis errores genuinos y mis remordimientos infundados.

Con todo consigo equilibrar mi balanza, y empezar a sonreír de nuevo o por primera vez, liberándome de tus sentimientos.