
A medida que pasa el tiempo entiendo, que todos somos personas que entran y salen de vidas que se cruzan en el camino.
Suelto el pasado que me enreda y el futuro que no me pertenece, y trato de vivir el presente con los que tengo hoy en día.
Hay personas con las que empatizo, con otros me nace ayudar, pero solo con algunos quiero ir más allá y compartir más.
Mi mundo está en mi cabeza, en mi mente y corazón, en todo lo vivido hasta ahora. Hoy trato de aprender a quién puedo dejar entrar en él.
Como un jardín, donde puedo con libertad jugar y compartir, explorar y descubrir, soñar y pensar en voz alta. Aprendo dónde están sus límites, para poder cuidar y mantener lo más profundo de mi ser.
Cada día que pasa otros me siguen enseñando el valor de la amistad y agradezco darle valor a quien se lo da.
