Tiempo de pensar, escribir y meditar.

Cada uno tiene su lugar, para elevarme del suelo y desconectar.

Tiempo de divagar, aburrirme y despierta soñar.

Hace posible que logré encontrar mi propio equilibrio y bienestar.

En mi burbuja me reparo de todo el daño, de todo lo vivido, de todo lo acumulado.

Y con eso consigo reparar cada pieza suelta de mi ser, logrando dar de mí a los demás sin olvidar cuidarme cada día más.