
Alguien me dijo:
No vengo a preguntarte ¿Cómo estás? sino…
“¿Que te pasa?”
Y mi respuesta fue:
“Nada”.
Ese “nada” es el hueco o el vacío de algo que nos preocupa, pero no somos capaces de resolver por nosotros mismos.
Es como una nube, que a veces nos embota y nos nubla el juicio sin poder llegar a ver más allá.
Aunque sea pasajera y temporal a veces nos afecta más de lo que esperamos.
Pero no estamos solos para resolver lo que humanamente forma parte de nuestra esencia, preguntarnos el porqué de las cosas y en el transcurso seguir cuestionándonos las respuestas.
Una mente inquisitiva siempre encuentra una mano amiga que le ayuda a aterrizar el pensamiento, a ser comprendida y a sentir que en este proceso llamado “esta vida” siempre pasaremos por etapas que nos harán tambalear, pero lo importante no es eso, ni poner nuestro foco en ello, sino llegar hasta el final.
