
Es esa fuerza que queremos jalar, es querer controlar el impulso de nuestras emociones, de nuestros sentimientos y finalmente de nuestras acciones.
Es un tira y afloja entre lo que somos por dentro y quién deseamos ser.
La lucha incansable de esta imperfección que nos obliga a aprender a controlar esa raíz venenosa que todos tenemos en lo más profundo de nuestro corazón.
Es aprender a dominar y manejar lo que hemos heredado y con lo que no nos identificamos pero en realidad somos.
Solo gracias a Él logramos ser, lo que sí somos o llegaremos a ser, en este presente imperfecto y en un futuro infinito.
