Segura, protegida y cuidada, así me sentí siempre entre tus brazos.

Tengo el recuerdo de tu aliento a olor a menta que me dejaban tus besos.

Tus manos fuertes y acogedoras que me impulsaban para llegar cada vez más alto, más lejos.

Todavía hoy siento tu fuerte apretón estrechando mi corazón junto al tuyo.

Tu abrazo es y será el amor que siempre sentí y pude dar.

Gracias Papá por ser un hombre tan cariñoso, entregado y capaz de amar.