
Como una dulce melodía, tu voz siempre fue resonando en mi corazón.
Desde el principio pude sentir tu amor, y con el tiempo empezamos a conocernos las dos.
Cuando empecé a reconocerme en el espejo, vi claramente tu reflejo, sentida, determinada, llena de ímpetu.
Así eres tú, así tu reflejo se fue reflejando en mi personalidad.
Tus caricias en mi pelo, hacen que sienta tu cercanía y tu ternura.
Y con el pasar de la vida, logré darme cuenta, que tú eres más que una amiga.
Eres mi madre, y nunca necesite otra figura materna, porque tú eres completa.
