Aún recuerdo ese torbellino que me llevo al fondo, como logró inundar mi vida llenando mi mente de porquería por no saber los porqués.

Durante años estuve siempre oculta entre muchas incógnitas sin resolver.

Y con todas mis fuerzas, como volver a nacer, empujé incansablemente para salir a flote otra vez.

Entre lo que era y quería ser, se escondía la quién nunca fue.

Envuelta en plástico, sin forma y sin luz, como un jarrón delicado que ocultan para transportar con cuidado. Así estuve un tiempo indeterminado.

Pero su Autor nunca se olvida de cada una de sus piezas únicas e irrepetibles, pues su firma está puesta en ellas.

Con cuidado me fue desenvolviendo, dándome la dignidad y el valor con que sus manos me formaron.

Y como un amanecer, con sus primeros rayos de luz, de forma gradual volví a renacer, gracias a Él.