Ésta vida es como un camino de troncos de madera.

Si quieres ir muy deprisa o si no prestas cuidado a los escollos que vas encontrado, acabarás tropezando.

Si te distraes con cada tronco que vas pisando, perderás de vista el paisaje que vas atravesando.

Ésta vida, hay que caminarla sin perder el paso, teniendo claro hacia donde vamos, acelerando o frenando cada paso, según los escollos que vayamos encontrando.

Observando el increíble paisaje que vamos descubriendo mientras vamos caminando.

Adaptándonos constantemente a los cambios.

Como los días de mucho sol, de constantes lluvias, más calurosos o más nublados.

En los días de primavera donde todo renace o en el otoño donde todo se prepara para días más cortos, oscuros y fríos. Trayendo con sigo, la reflexión de todo lo vivido.

Ésta vida me recuerda que hay que aprender a vivirla, viviendo, igual que aprendemos a caminar en un camino de tronos de madera.