Sin dejarme llevar por la corriente, desde siempre aprendí a ser diferente.

Cuando acepté y valoré que ser diferente marcaba la diferencia es cuando estimé en gran manera el precio que por mí pagaron y me rescataron.

Ser diferente y no formar parte ni partido de este mundo imperfecto y fugaz me llena el alma y completa esa parte de mi ser espiritual.

Agradezco tener en mi poder el conocimiento y la sabiduría práctica que ha inspirado y he dejado que domine mi vida y que sin duda me es un placer compartir con personas que tienen un corazón dispuesto a escuchar e inclinado a obedecer.