
Hacía mucho tiempo que no te veía así, tan serena y tan bonita, tus ojos sonríen de nuevo y eso ilumina tu vida.
Porque hubieron días que ni siquiera podía reconocer tu rostro en el espejo, ahora que te veo, te aprecio y te comprendo.
Una caricia basta para perdonar todas esas veces en las que no te quise, en las que no estime tu valor, en las que no supe decir que no.
Mírame y déjame quererte, como nunca nadie más lo hizo, como solo tú debes hacerlo.
Él siempre te quiso, desde el mismo comienzo pero es ahora cuando logras entender el porqué. Por eso, quiérete.
