
Un día miras atrás, y empiezas a escribir la historia de tu vida descubriendo todo aquello que fue sumando y que te enseño, pero también lo que te resto.
Y comienzas el proceso de dejar ir lo que siempre estuvo contigo, todas aquellas vivencias que llegaron y no te sumaron, todo aquello que te enseño pero que ya no forma parte de tu corazón.
Y sueltas todas esas hojas que trataron de escribir quién eras pero que hoy ya no te definen, ni te sientes partícipe de ellas.
Al final todo continúa formando un precedente que define quién eres, no por lo que viviste sino por lo que decides hacer en tu momento presente.
