Lo esencial es invisible a los ojos

Entre la tristeza y la alegría solo existe la verdad mía.

Esa que los ojos no pueden ver pero qué el corazón dibuja con cada amanecer.

Agradecida me siento y de eso aprendo.

A ver a través de tus ojos, esos que lloraron sin saber porqué y hoy agradecen cada latido de mi ser.

Sonríe alma mía y no permitas que lo que ves nuble todo tu yacer.

Vive y celebra la vida, porque existir y sentirse vivo es el regalo más grande que recibimos.