
Un día las piezas encajan, no se exactamente en que momento deje de remontar y empecé a pisar tierra firme y llana, ya no siento que voy cuesta arriba ni tampoco siento que llegue a la cima. Simplemente camino sabiendo que el camino es la meta también.
El tiempo con esfuerzo y esmero hicieron su trabajo y cada pequeña decisión fue sumando, “un poco mejor que ayer” y todo se volvió más sólido, más firme que antes, más equilibrado y con mas sensatez.
