
Fue un sentimiento fugaz, como arena en el aire. Cuanto más abría mi mano, más se desprendía de mi toda esa rabia y esa sed de justicia.
Dejen que les hagan injusticias, así nadie podrá decir nada, pues con una acción se puede callar muchas palabras.
Déjalo ir, déjalo que el aire desprenda todo lo que no puedes hacer cuando te ponen en contra de la pared, cuando la única solución es ceder.
No permitas que esos sentimientos no te dejen respirar bien, y haz el bien. Al final de todo, nuestra vida es lo único que nos pertenece, que podemos entregar, que nos llevaremos con nosotros como el mayor despojo.
Y así fue como me desprendía y cerraba la puerta, a personas, lazos y cosas que solo querían robarme mi paz, la única por la quiero luchar.
