
A la altura de quien tú quieras ser, sin medida. Pues nada nos derrumba más que no alcanzar nuestras propias expectativas.
Nuestra guerra interna a veces se hace oír, y nos recuerda que nunca abandonaríamos a un compañero herido, por eso mismo, nunca te abandones a ti mismo.
Gánale la batalla a la constancia, y no permitas que un mal día o varios a la vez te hagan creer que volviste a caer.
Recuerda, solo los locos podemos asegurar con certeza estar cuerdos. Nunca compares quién fuiste y quién quieres ser, pues igual que la locura y la cordura, solo se distinguen una vez.
