
Con mi brazo en tu hombro te dije: “Te prometo que yo te querré siempre”. ¿Cómo no podría quererte sin quererme a mí primero?. Porque entiendo tus lagrimas, Te quiero.
Mi paciencia solo demuestra el amor que te tengo, porque “el amor es paciente y bondadoso”. Y si no fuera paciente esperando ese “cuando”, no demostraría lo que de ti y de mi espero.
Por eso te quiero, porque comprender es aliviar y nadie puede comprender antes de haber sentido primero. Quiero aliviar tu sufrimiento porque al igual que tú sientes, yo también lo siento.
