Unidos por un mismo corazón que late, siente y sufre.

Abraza mis heridas y con ellas encontraras mis debilidades. Y como el reflejo de un espejo podrás ver las tuyas. Oculta la cabeza en mis hombros y susúrrame al oido la verdad, aunque duela.

Y seguimos en la lucha, por un mismo propósito, por una misma liberación. Eso que fácilmente nos enreda, hoy nos une con más fuerza. Porque tu batalla es la mía y la superamos juntos.