Recuerdo y no he olvidado el primer día que nos dimos de la mano.

Una corriente de amor, seguridad y confianza corrió por todo mi cuerpo.

Ya en ese entonces sentía que te pertenecía,

es ahora con el paso de los años que mis manos te siguen buscando.

Te encuentran, cálidas y acogedoras, compartiendo y transmitiendo las emociones que sentimos en el corazón.