
Rectificar es de sabios, siempre se ha dicho.
A veces no es un cambio de rumbo sino de pensamiento, de decisión.
Rectificar significa que pese a querer salirte con la tuya reconoces que no vas en buena dirección.
Se necesita humildad, algo que no está en nuestro corazón pero si en nuestra conciencia que te avisa para que luches contra tu orgullo.
Se necesita apenas unos minutos de reflexión, ver la cara de futura decepción en quien más confía en ti y sentir que no puedes ignorar lo que no esta en armonía con quién eres o con quien quieres ser.
Rectificar a veces duele y cuesta esfuerzo porque nadie quiere sentir que algo no hizo o no esta haciendo bien pero sí puedes rectificar a tiempo pese a la vergüenza o la incomodidad que eso causa, eres sabio.
Porque no siempre se puede retroceder, no siempre se puede repara el daño, no siempre el tiempo y el espacio te dejan cambiar el rumbo por eso si puedes, hazlo.
