Veo alejarse la tormenta.

Y por fin miro al cielo y veo alejarse la tormenta,

ahora puedo ver mi reflejo en el suelo y las pisadas que me condujeron hasta aquí,

me miro y recuerdo en quién me he convertido,

en quién he llegado a ser,

ni la de antes ni la que idealicé, la que se dejó moldear por Él.

Suspiro de nuevo y me lleno de vida,

es tan maravilloso la idea de sentirse bien sin esfuerzo que solo puedo volver a mirar al cielo y dar gracias de nuevo.