La lucha de no darnos por vencidos.

Y aterrizamos en un mar tempestuoso.

Y vinieron las aguas y dieron duro contra nuestros corazones pero no contra nuestra confianza.

Una enorme ola nos hundió y en la lucha por salir a la superficie creí perder tu mano pero seguías conmigo agarrándome de mis extremidades.

Mas hundido que yo gritabas ayuda.

Luche para que los dedos de mis manos sintieran el aire y te recordaran que no estábamos tan lejos de las nubes y el sol.

Y logramos salir a la superficie respirando aire puro y “el final fue mejor que nuestro principio”.