La resiliencia se construye

Resistí, con los ojos cerrados, con los pies helados, con el corazón encogido.

La tormenta amenazaba con no parar, entre derrotada y herida me resistía a no dejarme ganar.

Y mientras recordaba los días soleados que mantenían mi paz, entendí que no por ser invencibles ganamos ni somos derrotados por ser más humanos.

Resistir es la clave para toda tormenta que amenace con ahogarnos.