
Pensamientos positivos rondan mi cabeza, llenos de color y de vida me devuelven esa sonrisa que tanto extrañe dentro de mí.
Anidan formando su lugar para permanecer en mi mente, para dar vida a un caudal de emociones empolvadas que ahora vuelven a resurgir.
Escucho su canto, que me despierta cada mañana deseando que sea ese Gran día que siempre escuche de niña.
