Sintiendo que carecía de vida.

Me diste por muerta una vez, sumergida en un mar de miedos.

Lo que más me sorprendió es que en tu intento por destruirme otra vez seguía viendo la luz del sol con la esperanza de volver a intentarlo de nuevo.

La misma luz que mis ojos no querían ver escondida entre mi cabello fue dándome brillo de nuevo.

Mírame estoy de pie otra vez, acostúmbrate a no verme por los suelos.